EL IMPERIO CONTRAATACA
Al hablar en su acto multitudinario en Alemania, el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos Barack Obama definió a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como “la más grande alianza jamás formada para defender nuestra seguridad común”. Por su parte, el candidato republicano John McCain desea que esta organización se comprometa con Georgia en el conflicto desatado con Rusia. Más allá de las diferencias entre ambos candidatos, una misma concepción acerca del papel de EE.UU. en el mundo une a los dos grandes partidos de ese país. Nadie discute que la defensa de los intereses imperiales implica intervenir en cualquier punto del planeta.
Compelido por intereses más sólidos que los circunstanciales ocupantes de la Casa Blanca, Estados Unidos coloca a América Latina ante una opción inaplazable: la autonomía o la sujeción. Mientras tanto la guerra recrudece y se extiende, merced al Plan Colombia. La militarización de la política regional y las presiones para conformar un Área de Libre Comercio Americana (ALCA) conforman la tenaza con que Washington pretende paliar su propia crisis, acallar todo gesto de rebeldía y cerrar el paso a sus competidores por el mercado de la región.
Por primera vez en décadas Estados Unidos encuentra reticencia e incluso franca oposición al intentar desplegar una estrategia continental. Un cuadro general de crisis -cuya última manifestación es Bolivia- se expresa en levantamientos populares y desestabilización política
viernes, 12 de septiembre de 2008
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