
A pesar de que Surfrider Argentina ha denunciado en repetidas oportunidades los perjuicios provocados a las costas mediante el uso de estructuras duras para el control de la erosión, las obras siguen avanzando. Éstas, lejos de resolver el problema, lo agravan interrumpiendo la deriva natural costera de arena, acelerando la pérdida de realimentación natura y limitando el proceso autolimpiante de las aguas por acción de las mareas. Además, acrecientan la polución, poniendo en peligro la integridad física y la salud de los bañistas y de los usuarios de las playas (basta con pensar en la cantidad de ratas que viven en estas estructuras de roca partida y la dificultad que significa mantener limpias este tipo de playas).
En la Capital Nacional del Surf se siguen destruyendo los escenarios naturales, desconociendo el valor social y económico de las rompientes. En esta zona de Mar del Plata el mar tendría que fluir libremente, dado la cercanía de la planta de efluentes cloacales y la desembocadura de Constitución pluvial conectado con innumerables conexiones clandestinas y en donde entrampar el mar en trampas de arena y agua estancada puede llegar a tener graves consecuencias para la salud humana.